Salamanca. Dos son compañía, tres son multitud

El irrepetible Wiston Churchill dijo en una ocasión, "A menudo me he tenido que comer mis propias palabras y he aprendido que son una dieta equilibrada".
Dos circunstancias me hacían reacio a conocer Castilla y León:
- El tradicional pique entre los santanderinos y los 'maquetos', acrecentado por una rama de mi familia procedente de las tierras de color marrón.
- La invasión de castellanos que padece mi playa del Sardinero durantela época estival, me hacía pensar que si ellos huían buscando la playa, ¿por qué iba a ser yo tan tonto como para hacer el camino a la inversa?
Sin embargo, gracias al impagable gesto de mi prima, que me dejó durante unos días su casa en Salamanca, descubrí uno de los mejores lugares para ir en pareja.
Ciudad estudiantil por excelencia, pasear por el casco viejo resulta una experiencia doblemente gratificante, si se tiene en cuenta que Santander carece de casco antiguo tras el conocido incendio de 1941. Aparte de la novedad que supone para los cántabros, la ciudad alberga una serie de rincones que no pueden dejar de ser visitados:
- La Plaza Mayor. Tanto de noche, como de día, se antoja como el marco perfecto para pasear a última hora de la tarde o para ayudar a hacer la digestión de la cena. (Se recomienda llevar calzado cómodo).
- La catedral nueva. De estilo barroco, pese a su innegable belleza exterior, el entorno impide una visión general del edificio. Su interior no defraudará a los amantes de esta corriente.
.
- Las innumerables parroquias que se suceden a lo largo y ancho de la ciudad. Llama la atención su majestuosidad, teniendo en cuneta que estamos hablando de templos con el calificativo de iglesia.
- Buscar la rana en la fachada de la universidad. Antes que nada, quiero advertir para todos los universitarios que como yo hayan cursado sus estudios en un centro público, que no se me desanimen al admirar tal belleza. Y para mis antiguos compañeros de la Universidad del País Vasco, un mensaje: Parece mentira que un edificio tan antiguo permanezca tan bien conservado y nuestra uni se cayera a cachos
.
- Ver la casa de las conchas. Es agradable sentarse enfrente y a la sombra mientras la contemplas.
- La biblioteca municipal. Es, sin lugar a dudas, el lugar que más me gustó. Han aprovechado un antiguo teatro para ubicar la biblioteca. Resultó sorprendentee interesante, poder recrear mentalmente una función teatral del siglo de Oro. Prestar atención a las gárgolas.

- El jardín de Calisto y Melibea. Personalmente, me dejó tibio. No obstante, reconozco que intentar evocar con la imaginación la novela de Fernando Rojas, 'La Celestina', provocó que mereciera la pena acercarse hasta allí.
- Museo de la Guerra Civil Española. Lo pasaron por alto en la oficina de turismo y me pareció interesante ver las octavillas, fotografías, carnets, y demás objetos que allí se exponían. Recomendado para aquellos que sienten curiosidad por aquel periodo concreto tan determinante para el devenir de nuestra historia.
- Tapear por la avenida Van Dick. Fue el gran descubrimiento. Costilla, patatas con huevos y chorizo, con alioli, hamburguesas... y todo por 50 céntimos¡¡¡ Además de estar riquísimos, es un alivio para nuestro maltrechos bolsillos.
Apunten un bar de tapeo: ANUBIS
- Salir de noche. Pese a que fuimos cuando ya habían terminado los exámenes y solo quedaban los lugareños y alumnos extranjeros que habían pagado el piso hasta el 31 de junio, se respiraba un buen ambiente.
- El puente romano. Siento no poder deciros si era bonito o no, pero llevaba un día entero pateándome la ciudad y una habitación esperándome en una casa vacía. Benditos 'inconvenientes' de ir acompañado...
Recapitulando, Salamanca es una ciudad ideal para dejarse llevar por el disfrute: Degustar los placeres de la carne acompañado de una cervecita fresca a la sombra, deleitarse con el patrimonio artístico y cultural de la ciudad, evadirse de la realidad a través de sus lugares emblemáticos y disfrutar de tu pareja en las horas donde el calor invita a encerrarse en casa con las persianas bajadas.
VALORACIÓN SEGÚN ESCALA CHIMI DE TUTI: De lujo
RECORDAMOS LA ESCALA CHIMI DE TUTI:
-
Bufa: Muy mal
-
Bahh: Mal
-
Sin más: Regular
-
Flaman: Bien
-
De lujo: Muy bien
-
TUTI: perfecta

GRACIAS.

El inconveniente dijo
Has sabido plasmar, con tu destreza habitual, los encantos de una ciudad tan digna de visitar. Sin embargo, has omitido los buenos momentos de guiri que tuvimos y lo simpatica que fue la gente con nosotros.
Gracias a ti por darme esos días de descanso
2 Agosto 2007 | 04:09 PM